Hay tapas que viajan mal. Que pierden algo por el camino cuando salen de su tierra. La marinera no es una de ellas.
Un clásico de los bares de Murcia
En Murcia es una institución. El aperitivo que no falta en ningún bar, el que pides sin pensarlo, el que todo el mundo conoce aunque nadie se ponga de acuerdo en cómo se llama. En algunas barras la piden como marinera. En otras, como «zuzuvecha», que no es más que una marinera bien hecha, de las que se toman de pie con una caña en la mano y sin necesidad de mesa.
Es una tapa sencilla en apariencia, pero con un equilibrio que no perdona atajos: el punto de la ensaladilla, el crujiente justo de la rosquilla, la sal de la anchoa. Cuando falla alguno de los tres, se nota.
Casi no se ve por Barcelona
Por Barcelona casi no se ve. Ahora la tenemos en La Polla.
Así es nuestra marinera
La nuestra respeta lo esencial: una rosquilla alargada como base, nuestra ensaladilla rusa de siempre —la que llevamos haciendo igual desde el principio— y una anchoa coronando el conjunto. Sin atajos ni reinvenciones. La marinera no necesita que la mejoren, necesita que la hagan bien.
La receta más repetida
En su versión más extendida, la marinera lleva tres elementos: rosquilla alargada de base, ensaladilla rusa (patata, zanahoria, guisante, atún y mayonesa) y una anchoa entera coronando el conjunto. Así es como se hace en la mayoría de barras de Murcia, y es la base que reconocerías en cualquier sitio.
Pero cada casa tiene su punto. La nuestra tiene el suyo. Si quieres verla (y probarla) tienes que venir a La Polla y pedirla en barra.
Por qué merece la pena pedirla
Así que si eres de Murcia, la vas a reconocer al primer bocado. Y si no lo eres, es la excusa perfecta para descubrir por qué en toda una región no se concibe un bar sin ella.
La encuentras en La Polla, Carrer del Tigre, 33, El Raval.

