Hay rincones de Barcelona que no necesitan neón ni carta plastificada para llenarse cada noche. El Bar El Pollo, en el corazón del Raval, es uno de ellos. Una barra estrecha, banquetas de toda la vida y una vitrina donde reposan, doradas y jugosas, las tortillas que han convertido a este local en parada obligada para vecinos, turistas… y para una de las artistas más internacionales que ha dado Catalunya: Rosalía.
Porque sí, la cantante de Sant Esteve Sesrovires lo ha dicho alto y claro en varias ocasiones: cuando vuelve a Barcelona, su tortilla de patatas preferida se come en El Pollo. Y quien la ha probado entiende por qué cuesta tanto comerse solo un trozo.
Una historia de bar de barrio: de Ramón a Aimar Córdoba
El local de la calle Tigre no nació ayer. Durante 34 años, Ramón llevó este bar prácticamente a base de bebidas, en la misma calle donde resistía la mítica sala La Paloma. Cuando esta cerró, Ramón decidió traspasar el negocio con una única condición para su sucesor: mantener la esencia del lugar.
Esa responsabilidad cayó en manos de Aimar Córdoba, que en 2021 se hizo con las llaves del bar junto a su socio Javier Sánchez. Lejos de transformarlo en un local de diseño, Córdoba quiso reproducir el bar con el que soñaba desde joven: «un bar Manolo en toda regla», en sus propias palabras, en homenaje a esos bares de barrio bilbaínos donde la barra es la verdadera protagonista.
El resultado es un sitio que conserva la estética y el espíritu de los bares de barrio de toda la vida —sin pretensiones, sin postureo— pero que ha sabido fusionar esa autenticidad con la tradición gastronómica vasca, creando una de las esquinas más fotografiadas y queridas del Raval.
La tortilla con «txapela»: el secreto que enamoró a Rosalía
¿Qué hace que la tortilla de El Pollo sea diferente a cualquier otra de Barcelona? La técnica. Los chicos de El Pollo elaboran sus tortillas con patata cortada a cuchillo y poco cuajada por dentro, terminadas con una fina capa de huevo por encima conocida en Bilbao como «txapela», una especie de crep extremadamente fina que sella la tortilla y le da ese acabado suave y reconocible al primer golpe de vista.
Cada día salen de cocina un número limitado de tortillas, y cuando se acaban, se acaban. Entre las variedades más pedidas en la carta actual encontramos:
- Tortilla con focaccia
- Tortilla de salchicha italiana casera
- Tortilla de pepperoni
- Tortilla de carbonara trufada
- Tortilla de atún con chapela
Esta forma de entender la tortilla —jugosa, melosa, con personalidad vasca— no ha pasado desapercibida. El Bar El Pollo cuenta con el distintivo «Solete» de la Guía Repsol, un reconocimiento pensado para locales con alma, calidad gastronómica y precios accesibles. Y, por supuesto, ha conquistado el paladar de Rosalía, que ha hablado públicamente de El Pollo como su lugar favorito para comer tortilla en Barcelona, generando una auténtica peregrinación de fans hacia la calle Tigre.
Mucho más que tortillas: tapas, guisos y vinos de bodega
Aunque la tortilla es la gran estrella, la propuesta de El Pollo va más allá. La cocina, con guiño constante al País Vasco, ofrece platos como txipirones rellenos en su tinta con huevo frito, bacalao al pil-pil de limón, merluza rebozada con su kokotxa o cordero con puré de zanahoria y alcaparras. A eso se suma una bodega cuidada con vinos naturales y de pequeños productores, ideal para acompañar el tapeo de barra: gildas, boquerones en vinagre, salpicón de pulpo o terrina de capipota.
Es, en definitiva, ese tipo de bar que no busca ser pretencioso, sino dar bien de comer y crear comunidad. Un punto de encuentro de parroquianos que, con el tiempo, se ha convertido en epicentro gastronómico del Raval.
La Polla: la hermana pequeña, dos puertas más allá
El éxito de El Pollo llevó a Aimar Córdoba y Javier Sánchez a abrir, justo al lado, La Polla, un bar de barra fría sin cocina caliente centrado en salazones, encurtidos, ensaladillas y, cómo no, más tortillas. Ubicado donde antes estaba el antiguo Bar Jarana, La Polla amplía la propuesta de El Pollo con más espacio y el mismo espíritu de bar de siempre.

