Hay platos que se piden por inercia y platos que te paran en seco. El meloso de cordero de Bar El Pollo es de los segundos. En un local conocido por sus tortillas y su barra viva entre vecinos y visitantes, este plato de cuello de cordero braseado se ha convertido en una referencia silenciosa: la que piden quienes ya saben.
El tiempo no es un ingrediente secundario. En este plato, es el ingrediente principal.
Técnica sobre intuición
- El cuello de cordero se brasea durante 3 horas con vino tinto a fuego bajo. Las fibras se disuelven en el fondo y el colágeno se convierte en gelatina natural.
- Una vez cocida, la carne se desmenuza y se compacta en rulo. La forma no es caprichosa: permite porciones perfectas que mantienen estructura y jugosidad.
- Se enfría para que el rulo asiente antes de cortarse y servirse. Paciencia en frío, lo mismo que paciencia en caliente.
Hacer un buen meloso exige comprometerse con el proceso mucho antes de que llegue ningún comensal. El cuello de cordero , la pieza más gelatinosa del animal, se brasea durante tres horas largas con vino tinto hasta que las fibras se rinden solas. Lo que sale de ahí no es carne blanda: es carne transformada.
Lo que lo acompaña
Un plato tan contundente necesita un contrapunto que lo aligere sin diluirlo. La respuesta aquí es precisa y clásica en cocina de barra evolucionada.
Puré de guisante y menta: aporta frescura vegetal y un toque herbáceo que contrarresta la intensidad del braseado sin tapar la carne.
Para beber: vermut, vino natural o caña. Funciona igual de bien como plato de mediodía con vermut que como propuesta de noche con vino de la bodega.
Este meloso es halal, lo que lo convierte en una propuesta abierta a más mesas y más historias. Y aprovechamos para felicitar a nuestros vecinos del barrio por el fin del Ramadán —porque en Bar El Pollo la gastronomía siempre ha sido sinónimo de encuentro.
Por qué importa en Barcelona
Barcelona tiene bares. El Raval tiene carácter. Y Bar El Pollo tiene las tres cosas que raramente se dan juntas en un mismo local:
01 : Ambiente de barrio real. Barra viva donde conviven vecinos, trabajadores y visitantes sin que nadie se sienta fuera de lugar.
02 : Cocina con raíces vascas. Tortillas melosas, gildas, producto de calidad. Tradición que se nota en cada bocado.
03 : Platos con fundamento. No es «tapa de relleno». Es propuesta gastronómica honesta, abierta a todos los paladares.
Aquí no vas solo a picar. Vas a vivir el bar como espacio social, culinario y cultural. Que el Raval no es un decorado: es un barrio que late.
Ven, pide el meloso y quédate un rato más.
Con vermut, con vino natural o con una caña bien tirada.

